La inocencia de dos adolescentes
regalándose la mano el uno al otro
es capaz de hacerme vibrar
más que cualquier beso
Los cielos han dejado de ser azules
para inundarse de cualquier pincel
sin reproches
para envolver cualquier espacio
sin caprichos
Los deseos de volver se han quedado
a la vuelta de la esquina
de algún bar que una vez nos dijo
"una vez más"
y que decidí no volver
a pisar por dejar de resbalarme
Las luces no han dejado de regularse
a la medida de unos ojos que siempre
entraron cerrados a exigir más cera inmolada
junto a danzas de incienso
y su réquiem de orgasmos
No pretendo escuchar más cantos de sirena. Me he quedado mudo una vez más
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