18 de noviembre de 2014

Lloviéndome

alzo el vuelo entre cuatro paredes
y descubro que las alas de verdad
son aquellas que no nos hacen necesitar
nada más que seguir aquí

recorro los rincones de las rarezas
que erradicaste de tu espelda
para olvidar entre mis recuerdos
realzo los reproches que me reniego
y los invito a tararear a Quique
hasta darme cuenta de que el 'salitre'
ha bañado mi 'ciudad del viento'
hasta volver a darle vida
a ese cartel de la calle
que sigue llevando tu nombre
que cada vez me cuesta más
sentirme un habitante más
o simplemente sentir
 
este año me he hecho invierno
antes de empezar a verme
las hojas caer
y tal vez haya muerto
alguna rama
pero no la que yo esperaba
la energía se me ha vuelto
tan introspectiva
que incluso empiezan a dolerme
esos ojos azules
que te rozan para aportar paz
a cualquier túnel de metro

he dejado de creer en un destino
que de nada sirve
si no se lleva al extremo
de vivir como si todo fuese un sueño
prefiero vivir envuelto de oportunidades
entender que felicidad y tristeza
no dejan de ser lo mismo
diferentes vibraciones
de una misma energía
que las dos no pueden existir
a la vez
y que esta manera de dolerme
no deja de ser
la preciosa semilla
de un radiante amanecer

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