Hoy OSHO me ha contado un secreto que todos debéis saber: nunca aprenderéis a amar mejor. Dejadlo, no lo intentéis porque no se puede amar mejor. Y no se puede porque el amor es perfecto por naturaleza. Tal vez no nos toque vivirlo en esta vida, porque el amor implica ese nivel de consciencia superior que nos haga trascender, llegar a tu interior donde reside aquello inconmensurable. Desde donde nace todo lo inconmensurable como es el amor cuando deja de entender de condiciones y se rinde a la causalidad, que sólo así sabe existir. También debéis saber que trascender no entiende de condiciones, no sabe de espacio ni tiempo ni de fechas de caducidad, ni de irse o quedarse. Trascender es encontrarse, y a mí me encanta hacerlo con quien me acompañe cualquier domingo de terraza y cerveza. Que vivo para crecernos juntos. Todos.
Hace mucho que no siento un amor, tanto que nadie en vida lo recuerda aunque alguien reavive los recuerdos. Porque hay besos malva que vinieron a reabrirme heridas tan profundas que se han cegado al ver la luz. Me hizo mirar a la Luna para volver al medioevo demostrándome que entonces también ella me miraba al bailar, que también bailaba sola. Conocí la impotencia de una entrega al vacío y actué desde esas épocas de verdades en las manos como a mí más me dolió. He sufrido la esquizofrenia de querer darlo todo desde la distancia, de entregarme con los puños cerrados y de el pánico a la dependencia en cualquier sentido. He seguido menospreciando entregas desinteresadas que han sufrido el rechazo de mi incapacidad, y lo siento. Ahora soy la duda de no saber cómo volver a aquellos tiempos de arcos góticos y cielos en cada iglesia para sanar lo que tengo delante. De no saber qué hacer con lo que tengo delante.
Me he envuelto en círculos perfectos de esos espíritus que tanto anheláis, y dejadme deciros que son felices. Que no les preocupa tanto vuestro sufrimiento como vuestra evolución. Que saben de todas las puertas que se nos abren desde el dolor. Cuentan que el secreto está en saber crecer sin heridas, y para eso hay que valorar todo lo que nos llega sin necesidad de pérdidas y arrepentimientos de por medio. Pero sobretodo recordad que el verdadero perdón es aquel que nace sin unas disculpas que lo precedan. Y sin perdón no hay amor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario