27 de marzo de 2014

El amor no puede ser justo porque amar es no entender de comparaciones

En la vida crecemos a base de entender. Buscándole el motivo a la existencia y sus ausencias. Asimilando aquellas cosas que nos preguntamos, porqué no nacieron con nosotros.
En la vida los pasos se dan con la mente y no con los pies. El alma crece mientras el cuerpo se encoge, y así acabé la noche con mi alma por las nubes intentando asimilar algo muy simple: las ganas de un orgasmo y las ganas de ella.

Que separar esas dos cosas me costó una grieta en el corazón
y una lágrima de las que más duelen
de las que resbalan
por la parte oculta del ojo
de las que se clavan
las más saladas
que no curan
desangran
y todo sin luz, por dentro.

Las ganas de ella son infinitas,
se calman con el mínimo roce, pero nunca se sacian.
Pasan por encima de todo y todo se hace nada al primer suspiro.
El orgasmo pasa a ser lo más anecdótico de una sonrisa.

Sus palabras se quedaron a vivir donde nacieron, entre sábanas, y con ellas el rostro incrédulo por un beso que fue eterno por ser el último. Con ellas me acuesto pensando en los orgasmos, porque si pienso en ella no duermo.
Porque si sueño con ella es despierto, que dormido siempre se va, como cuando no sueño.

Que vivo escapándome, intentando tropezar con una piedra que se empeña en apartarse, porque dice que no quiere caerse cuando yo empiece a levantarme.
Parece que no llega a entender que yo vivo suspendido en el aire que la envuelve esperando a que salte para pararle la caída o matarnos juntos, o revivirnos juntos.

Pero qué más decir de los orgasmos, si sé que los mejores de mi vida están por llegar y no necesitarán ni un roce.
Que no habrá más cielo el día en que su mirada se limpie y
pura
me atraviese
para hacerme entender
el paso más grande
de mi alma
el día en que se fundirá
con la suya



1 comentario:

  1. Las ganas, siempre las malditas, irrefrenables e insaciables ganas. Que no hay nada peor que quedarse, eso, con las ganas. Me desangró un poquito este texto, muchas emociones a flor de piel me sacaste. Un saludo

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