y yo con mi traje más salado
y sin prisa
que lo siento por no ser del Atlántico
mis olas no son contundentes
no son de esas que vienen y van
que suben y bajan
que están o no están
Yo vengo del Mediterráneo
soy discreto pero constante
sin perder la ilusión
agradable y calentito
con esa brisa de aire fresco
que todo lo alegra y lo arregla
aunque me siga costando la vida rozarte
aunque me siga costando la vida rozarte
y es que es una lástima
no tener la fuerza suficiente
que te tumbara y te mojara de repente
sin darte tiempo a respirar
no tener esa facilidad
de erosionarte cosquillas
y hacer supurar risas
pero, tranquila
pero, tranquila
que siempre fui más de sonrisas
y el día que te la grabe
y el día que te la grabe
serás incapaz de ahogarla
que por más que te creas mártir de la Luna
nadie vino a este mundo
a inundarse
noche tras noche
y yo prometo
hacer renacer tu este
buscar tu sur más preciado
no llegar nunca al oeste
darte un norte

Olé tú, ¡qué maravilla! Sólo con entonar este cántico salado seguro que la orientas y la ayudas a encontrar los cuatro puntos cardinales, que a la larga un soplo suave pero constante es mucho más sincero y de fiar que un zarpazo fuerte de viento. Un abrazo!
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