Tiene tatuado el rojo de la sangre que allí se derramó. Ella es ese árbol que perduró para hacer memoria, ella reencarna el espíritu de los allí caídos, ella a todas horas maldice a los que se alejan de lo común, ella escupe en corbatas azules. La hipocresía la enciende más que cualquier mano indecisa perdida entre sus piernas. Ella es Gernika y eso me estremece, y creedme que no uso el nombre en vano. Porque no sólo es Gernika por espíritu, también lo es por esencia. Ella es el Gernika del arte en la vida, ella es arte. Como diría el viejo tigre todo el mundo se ha enamorado de la pieza de un puzzle (unos ojos, una clavícula, un tobillo, una escotadura supraesternal...) pero tener el puzzle entero delante de tus narices creedme que acojona.
Ella es Gernika porque aparece con su poesía en prosa reencarnando al surrealismo, acercando fantasía y realidad desde su filosofía más revolucionaria. Es cubismo porque es esencia, ella no representa nada, ella es una realidad aunque cueste de asimilar su existencia. Es futurismo por su afán de movimiento por la incerteza de no saber la distancia que nos separa, aunque empiezo a pensar que es inversamente proporcional a lo cerca que estamos. Más que evidente su proximidad al dadaísmo, por eso de la negación. Y aunque "Dadá fue la rebelión de los no creyentes contra los descreídos" en esta no creyente habita, secreta, una exasperada voluntad de creer.
Y es Picasso por su insistencia en hacer política ya sea con arte, cantando o bailando. Es Picasso porque llega a tu vida, te la resume en una sonrisa y te la pone delante para que veas que en dos suspiros el pasado pasa a ser un polvo a medias y el orgasmo el triángulo que forman su hoyuelo y sus clavículas.
Es el resumen de la explosión de arte moderno. El punto donde converge toda una historia. Ese punto de tu vida en el que aprendes a clasificar tu pasado. Le Corbusier dándole a los góticos su libertad espacial y ordenando con las sutiles curvas del barroco pero con la esbeltez de un modernista, con una técnica impoluta. Ves que realmente todo te ha servido, de todo lo que has aprendido, que la vida tiene sentido. Y ahora, encima, sabes lo que quieres. Sabes que existe aquello que siempre imaginaste.
Ella es ese conjunto de artistas que entendieron el gran movimiento religioso del momento, un movimiento que afrontó problemas de la vida y de la muerte, que buscó la libertad y la integración de la cultura en sus vidas, porque entendían su cultura, su pasado.
Y no nos olvidemos, ese movimiento es lo que necesitamos hacer renacer. Y si tenemos a personas como Gernika entre nosotros, muy lejos no debe andar.
Ella es ese conjunto de artistas que entendieron el gran movimiento religioso del momento, un movimiento que afrontó problemas de la vida y de la muerte, que buscó la libertad y la integración de la cultura en sus vidas, porque entendían su cultura, su pasado.
Y no nos olvidemos, ese movimiento es lo que necesitamos hacer renacer. Y si tenemos a personas como Gernika entre nosotros, muy lejos no debe andar.

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