Recibir a un hijo
sin ser capaz de
reconocerlo
Negarlo por el
miedo
a no sostener el
reconocimiento propio
Coger un mando de
colores
e impregnar cartas
con mi alma
Encontrar el amor
con la inocencia
de quien ha
desaprendido a malquerer
de quien lo tiene
todo por crecer
Partir de un
infinito
para invertir lo
de que un momento
lo sea todo
y verme inmiscuido
en un absoluto
constelando el
silencio
Vivir la danza más
sexual y más bonita
que jamás podría
haber llegado a soñar
Vivirla, verla en
ella
y en todas las
diosas del mundo
Tomar la decisión
más grande de mi vida
porque mi vida es
lo que soy ahora
y no os imagináis
la inmensidad
de lo que la rodea
y lo que la
compone
a ella,
y a mi vida
Como tampoco
podéis imaginar
la paz que está
creando
en mi interior
La dicha que estoy
llegando a sentir,
después de las
veces que habré ninguneado
la palabra dichoso
pensando que era
cosa de fonética
y ahora veo que
jamás llegué a comprenderla
a comprenderme
Perder los miedos
y ver que siempre
estamos
tan cerca de algo
como de su opuesto
Nos perdemos
exagerando
mientras
escondemos
lo que negamos
Así que volvemos
al centro
para sentir
nuestro cuerpo
y escuchar como
nos dice
que en cualquier
lado
pero abrazados
Investigación
personal realizada dentro de la Formación Psicocorporal en
Movimiento y Danza
Directores: Fausto
Espejel Garcia y Noelia Ruiz Revilla
Fotógrafa: Judit
Rodríguez Martínez
Texto: Rubén
Ramal Argany

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