Soy el ciego que tiembla
al hablar de tu olor
La raíz
Podría encontrar el rumbo
bajo una bola de algodón
impregnada del perfume
correcto
Desde ahí perder el norte
hasta encontrarme con el
vacío enfrente
y volver a tenerla delante
Abrazar su mirada
saborear su mirada
oler su mirada
Vivirla
Tocarla
y sentir como aparece un
mundo entero
bajo unos poros a la espera
del deshielo
Entonces fuego
una llama tan suave como
dulce
brotando por laderas de
caderas
que aprenden a sostener algo
diferente
El destierro de unos años
de reproches a uno mismo
tras la escucha de un
impulso
sostenido por mil miedos
que siempre acaban siendo el
mismo
miedo a no dejar de sentirme
pequeño
miedo a sentirme pequeño
miedo de lo que fui
y lo que soy
Un miedo que se esfuma
en observarme y compartirme
Un miedo hecho polen
tras el rastro de sus labios
sosteniéndome entre
espasmos
Media luna bajo su espalda,
el pecho al cielo
y mi cintura rendida
al vaivén de su pelo
Mis lágrimas siempre en
soledad
para no molestar a quien ya
sufre
mis palabras escondidas bajo
una poesía
que cada vez grita más alto
lo de cobarde
Sentirme insignificante
ante la grandeza de su
desnudez
cuando sigue llevando ropa
Las ganas de volver a
abrazar su cielo
esperando que así pueda
expresarle algo
de lo que siento
esperando desatarme de estas
cadenas
que me crean las palabras
siempre tan pequeñas y
alejadas
de la infinitud que me
provocas
Sigo contando los segundos
de esta espera
a base de suspiros en los
que no te huelo
como si respirar ya
solamente sirviera
para acercarnos poco a poco

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