4 de mayo de 2014

Morir ardiendo muerto de frío

Ando entre recuerdo y recuerdo
pisándome el sentido
con el que los orgasmos
de cristal se desvanecen
retratando las escenas de los palcos
en los que adorar la sed de unos leones
que anuncian tu propio derrumbamiento
esos que no entienden de tumbas
porque no pretenden dejar ni cenizas
los que viven clavándose los colmillos
por aullentar sus esperanzas
de vida
Los miro con los ojos cristalinos
de saberme su capricho
más preciado
el próximo mordisco
indiferente de piedad
sabiendo que mis ganas de perderme
son el chirriar de las monedas del ludópata
la sed del alcohólico
y los polvos del drogadicto
tanto como los del ninfómano
para qué engañarnos
Como ese cristal al que le saltó una piedra
y se mira el rasguño
sabiendo que es cuestión de tiempo
el partirse en mil pedazos
que es cuestión de tiempo
volver a tragar polvo
recordando esas heridas
para las que cicatrizar
significa inmolarse
y arder 
es el único destino
cuando un acuario
juega con fuego

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