El desespero de perder el tiempo de quien no entiende que todo sirve.
Busco un rostro discreto de fondo eterno
Alguien con quien encontrar el momento oportuno en el que dejarnos ir
porque nos sabemos eternidad
Alguien que no me mire a los ojos
porque nos encontramos dentro de ellos.
Busco el silencio perfecto y el interior inquieto.
Sigo buscando y doy el pésame de quien es destello
aunque viva envuelta en oscuridad
Lo aparto porque acabó mi turno
y agradezco el entender que si las frecuencias son dispares
los sentimientos son dispares
y dejan de ser astrales
lo único
A lo que aspiramos
A parte de todo ese humo
Que nunca llegó a fuego
Por más que me quemara conmigo mismo
Fui el único puente en mucho tiempo
que no era suicidio
fui luz quieta y serena
pero el cambio no estaba en mis manos
(esta vez)
Busco y encuentro esperanzas de algo
que me hace ver que no todo está perdido
que el todo nunca acaba de ser encontrado
sino emprenderíamos camino de vuelta al Padre
que manda Urantia
que manda Urantia
Ser esos pirómanos de lengua atroz
y vientre arrelante
que se relaman las entrañas
a base de puertas astrales
que nos hablan de chacras
a los que penetrar
a la vez que nos follamos
los deseos
de todos los que nos miran
Que nuestras formas sean tan evidentes
que nuestras manos no se deshagan
de nuestro olor a nosotros
Que nuestros gustos sean tan sexuales
como esnifarte la axila
y colocarnos a base de hormonas
Y en todo
nunca
perder la admiración
No olvidarnos de porqué llegamos a aquí
Lo sabemos:
por estar el uno al lado del otro antes de vernos
por mirarnos de frente
de cara y sin miedos
cuando llegó el momento
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