23 de abril de 2014

Más amor y menos ego

Más lucha y menos penitencia. Que fluir sólo funciona cuando viene de dentro, y no hay luz que atraviese tanta oscuridad. No queda ni rastro de la esperanza entre tanta 'lucidez', por mucho que en su regazo aprendiera más que nunca. Que lucidez es poder bajar al mundo físico aquello que proviene del mundo astral, aquello que aprendimos en otras vidas y en esta muchos no pueden ver. Lucidez es ser canal, pero canal de amor, y de nada sirve si tan sólo es utilizado para alimentar el ego. La demagogia no me quitará las letras ni devolverá lo perdido. Por eso la tranquilidad, por eso y por lo inevitable de que te vuelvas a buscar por aquí.

Me hablaron de astros al nacer, para prepararme una vida presidida por Urano. Un dejarse llevar constante sin miedo al desorden, puro aire pero lunático empedernido. Me hablaron de astros menosprediándolos, y lo sé hoy que han hecho de mí escenificación de su cuadratura. Lo sé hoy que lo dejo, que me voy, que pronto no sabré dónde, pero sí quién, soy. Cambio que nace de dentro, que rescata tantas vidas reprimidas que no han aguantado más resguardadas. Felicidad por estar perdido, pero en mí. Admiración por tantos miedos que quedarán por el camino, porque no queda otra. Luz por ese rostro de alegría que es pura señal. Evidencia de que algo está pasando. La evidencia de lo pequeño de las manos ante lo innegable. Que vivir siempre ha sido cosa de locos y malvivir de los demás. Y yo me niego a estar de más en este mundo.

Supongo que por eso salto y me salgo de lo establecido, me voy en busca de eso que nunca nos enseñarán los que no ven más que con los ojos. Guardo cinco años para mi eternidad, mi lucha y mi crecimiento. Guardo tantas puertas y tanto asimilado que nunca será algo perdido. Me voy y tal vez vuelva, tal vez pero con más sentido, más ganas y más fuerza que nunca. Pero nada tendrá que ver. Voy en busca de lo que llevo dentro, aquello que me hará encontrar mi sitio.
Yo qué sé que Júpiter se ha puesto caprichoso y yo ya hace demasiado que lo miro de reojo. Así que no me toméis muy en serio una vez más, y seguiréis quedando a años luz. Veréis mi vida como una utopía y no por eso dejaré de invitaros. Creeréis en lo imposible y siempre será gracias a vosotros. 

Aprendí a no hablar del pasado al vernos por encima de todo precedente. He intentado no escribir nunca desde el rencor de quien ha tenido más esperanza que autoestima. Espero arrepentirme de mis actos y dejar de llorar a cualquier 'tal vez'. Me olvidé del pasado, pero ahora es cosa de presente y nada queda cuando toca rendirse a la evidencia. No nos engañemos que llegar tarde siempre ha sido el peor de los finales. Llegar a ver sin poder saborear es lo más agridulce de una despedida, y a nadie se le desea.  Pero no perdamos la esperanza y sigamos agradeciendo todo aquello que nos enseñan los labios que tiemblan cada vez que se abren para besar pero no tiemblan para perderse. Sigamos buscando en ellos la verdad más muda, la única innegable.

Pienso en las emociones y me pregunto si es necesario el abismo que hay entre quien las proyecta y quien las siente. Porqué es tan complicado hacer sentir aquello que pretendemos. Porqué la falta de equilibrio y de momentos. Porqué no logramos entendernos. Tal vez sea este lenguaje que nos aprisiona y la falta de intención en las miradas. Tal vez sean las nubes irregulares y los ríos circulares. Tal vez el cielo un día de lluvia o las estrellas que dejan paso a la luna llena. Tal vez las fugaces y todos esos sueños que se pierden en el cielo, que se arrojan a la incerteza y al azar por no ser capaces de guardarlos dentro y cuidarlos. De hacerlos crecer como quien alimenta a esa vida que lleva dentro y entiende que solamente es cuestión de tiempo el milagro. Que los milagros son tan probables como nuestra existencia y sino preguntadle a su espalda arqueada. Pedidle explicaciones a una cama que era desierto y se le echó la primavera encima. A esa ducha que se hizo oasis después de las grietas. A esa sonrisa que recordó el sentido de las comisuras o a este cabello empeñado en (recor)dar las buenas noches.



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