6 de abril de 2014

Ser sin querer estar

Tenía el rostro de indiferencia
de quien tiene un mundo interior
que hace insignificante
cualquier estímulo exterior
de quien se pasa el tiempo
dándole vueltas al mundo
para encontrar algo de equilibrio
al dejarse ir
Fueron sus ganas de no vivir
y la necesidad de perder siempre
por no dejar de aprender
y por justificar sus penitencias
lo que incendió las lunas
Cada una de sus palabras
volaba 
con la contundencia
de vivir envuelta en plomo
con la precisión
de atravesar con los ojos cerrados
con la perfección
de la caída libre
con la solvencia
del suicidio
Sus ojos eran color malva
como la amatista que escondía
aunque ese es un secreto
que sólo yo he visto
porque amatista es equilibrio
es la conexión entre
lo físico, lo emocional y lo mental
siempre todo unido al mundo espiritual
y ella con mirarse
si quisiera verse
lo sería todo y más
Ella era bonita
como este domingo de sol y terraza
como sonreír sin querer ver
como abrir los ojos para seguir soñando
como querer y saber demostrarlo
Ella era
y seguirá siendo
por más que no la vea
aunque la siga mirando
por más que no me sienta
aunque yo me siga mirando
Era y nunca fue
por eso no dejará de ser
por eso siempre será
por eso ya no es
por eso jamás he sido
por eso soy jamás
envuelto en plomo
sin dejar de clavarme
sin dejar de caer
sin dejarme vivir

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