Texto 1: Entre abrazos
Llegué en busca de un descansillo en la escalera, de un refugio en la montaña. Y me voy por las alturas, agradecido y feliz. Vine en busca de un paréntesis, algo apartado de la vida, de la realidad. Y me encontré con la culminación de un proceso de cambio, con un tramo de concentración de aprendizajes, con la consciencia de vivir el presente. El pasado entre vosotros se ha hecho insignificante porque somos lo que aportamos a cada momento. El futuro vive desdibujado para no enturbiar la presencia. La sencillez de saber que estás donde tienes que estar y que todo lo demás es cosa del Tao. Habéis hecho de este trocito de vida algo bonito de lo que estar agradecido.
Hace muy poco aprendí que irse es algo anecdótico a estas alturas, que de nada sirve la distancia si yo me quedo aquí un poquito entre vosotros. Ahora que nos hemos empapado de nuestra energía simplemente nos hace falta intención para que el vinculo creado sea puente infinito hacia aquello que anhelamos. Algo de mí se rompe para dejar luz en cada abrazo que nos dice bien flojito y al oído un dulce hasta luego. Algo de mí ha nacido aquí, en vosotros, y no pretende irse. Gracias, y muchas.
Texto 2: En la estación
Vivir siempre con la maleta preparada, que no hecha. Porque nada nos queda por llevarnos, que todo está bien dentro donde nadie pueda arrebatarlo. Y siempre dispuestos a volar, levitar o cualquier otra droga que nos permita dar un respiro a los pies y acercarnos a nuestra esencia. La estación huele a domingo de ojos pesados, y habla de la nostalgia de un último beso traducido en millones de abrazos. Me envuelve tanta luz que no sería capaz de cerrar los ojos sin enredarme de nuevo con todo lo que me habéis regalado.
Texto 3: En la 'distancia'
Estas letras son lo más parecido a la inmensidad que fui capaz de dedicaros. Y aún sigo siendo reacio a dar por finalizada esta etapa, a publicar una despedida entre manteles grises, porque habéis sido sencilla, simple y bella luz roja, naranja y amarilla. Colores de aquí, de hoy, de tierra, la Tierra y su grandeza. Creo que va siendo el momento de volver poco a poco, y agradecer desde la distancia. Porque me da la sensación que sigo estando más entre vosotros que aquí conmigo. Os espero pronto con los brazos tan abiertos como fuisteis capaces de recibirme, despedirme y todos los intersticios que eso conlleva. En cada luna llena, noche estrellada, puesta de Sol y niebla de buenos días (como todos allí) siempre habrá algo de vosotros.
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