25 de julio de 2014

El camino del Shramana II: Renacer

Os escribo para pedir perdón. No pretendo que lo entendáis, pero os amaréis más si lo hacéis, más todas las prohibiciones que de ello derivan. Por eso quiero limpiar en verde todas las habitaciones que pise, los balcones que salte, los puentes que renazca, los cielos que naufrague, las heridas que cicatrice y déjate de lamer que tenemos luz de la que nunca nos podrán vender, y también todos y cada uno de los vasos que bien llenos utilice para brindar en el vuelo más rojizo hacia el cielo más morado. Quiero una vida verde y no hablo de esperar ni de esperanza. Hablo de un verde que es amor. Por eso no dejaré de buscarlo en cada puesta de Sol porque si lo encuentro en mi interior, de vuestros ojos voy a estirarlo a todas horas. No pretendo inundaros del mío, y no por egoísmo, sino porque todo lo que consigue uno mismo sabe mejor. No hay nada como el conocimiento propio y más si hablamos de amor.
Llega la hora de buscar ese cambio en nosotros que nos haga valorar la felicidad por encima de las tristezas. Que el arte deje de ser una lágrima oscura, porque puede ser verde. Tal vez me cueste ahora encontrar las palabras. Y no por falta de felicidad, os regalo el secreto a voces de que no me falta. Pero es tan hermosa que me cuesta encontrar palabras que estén a su altura. Seguramente recaiga en el deseo de desangrarme a deshora y con la puerta abierta. No me lo tengáis en cuenta, nunca he sido de vicios sin dos piernas así que seré breve. Como siempre fregaré todo flujo que nos sobre y seguiré hacia lo verde. Caminando que a eso me están enseñando. Pasando por delante sin perder la ilusión de tener todo un camino por hacer, o acortándome la distancia a casa en paseos por bosques de conocimientos infinitos que me recuerdan que mi hogar es la vida

la sonrisa de un niño
la lucidez de un adulto
la templanza de un sabio
unidos
por la distancia de la consciencia
trenzados
por la ternura del amor
arraigados
por la fuerza de la incondicionalidad

el desapego de lo material
         por no ser capaz
         de deshacerse entre las manos
         por no hacer florecer miedos
         con sed de pérdida
es lo que nos libra
de cualquier peso innecesario

el silencio como respuesta a cualquier ataque
no nos olvidemos
de que todo rebota
si no es recibido

sonreír al compartir
vivir meditando cada instante
aceptar lo que venga
porque toca aprender
de todo
y de todos

la magia de esta rutina
de no ser capaz de perderme
ni una puesta de sol

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