9 de febrero de 2017

Hogar perdido

Sigue crepitando el calor
allá donde los míos
siguen sintiendo el olor
que desprende al dormir el olivo

El sentido de mi vida
existe entre las rondas de cerveza
a las que se invitan cinco hombres
que me hablan del linaje
del rito del sable
y de un hijo y desvivirse
Siendo yo ese hijo
decidido a cambiar el rumbo
hasta chocarse perplejo
con lo que ya ha existido

El derecho
a perpetuar el silencio
del peso en los hombros
por sostener lo eterno
Allá donde el pan
se hace figura cada mañana
a golpe de bocina
y batas de franela
Allá donde el grosor de la escarcha
define el número de impactos de vara
antes del oro líquido

Allá donde las cenizas
de color duelo
han decidido juntar el cortijo
y el sueño de un pueblo
hecho a base de sinuosas curvas
naciendo en la sierra de Cazorla

Allá donde los muros piedra
el mimbre hogar
la higuera descanso
los bolos serranos
las migas domingo
el sostén el olivo
el paisaje el olivo
el vivir el olivo

Y todos a teñir con manto el suelo
a alzar el puño al cielo
y entre los dedos la vara y el deseo
de un plato en la mesa
un hijo en la falda
y una mujer en casa


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