9 de noviembre de 2015

Hasta Dios

Abrazar un latido
como muestra de haber encontrado la paz
sin haber pasado por la guerra

Un latido que baila
como muestra de la ebullición del amor
cuando las rocas nos hablan
cuando hacemos de gigantes
acompañados por arcángeles
entre rastros de ermitaños
que aún regentan nuestros sueños

Ahí se engendran
las batallas por la luz,
entre besos
y las puertas de un monasterio

Partiendo desde el amor,
así nacen los actos
que nos enderezan el camino
que nos recuerdan hacia dónde
desde siempre
anhelamos elevarnos
como uno solo
y como un todo

Hay todo un mundo de infinitudes
creando batallas de amor
por la luz de millones de ojos
que han dejado de querer ver
Hay miles de cielos
esperando a ser asaltados
cada vez que dos almas
se rozan

Me he hecho luz
capaz de amar con todo su ser
a cualquier sombra
He palpado el cielo
con solo respirar
aunque haya acabado necesitando
deprenderme de vida,
volver a vivir la muerte


Nos balanceamos
entre rastros de lo que fuimos
y entre atisbos de lo que seremos
Nos encontramos rodeados
por todos esos miedos
que nos hemos creado
y que todos se resumen a lo mismo:
el miedo a ser
lo que realmente somos

Porque no hay miedo posible
cuando volvemos al origen
cuando nos reencontramos
con esa luz bendita en nuestro interior
esa luz capaz de amarlo todo
sin mesura y sin condiciones

Cuando perdamos el miedo
incluso a llamar por su nombre a esa luz
cuando nos cansemos de renegar de nuestro Padre
cuando perdamos el miedo
a Dios,
es decir,
a nosotros mismos

Cuando aceptemos nuestro camino
de llegar a todo
aceptando no ser nada

Entonces, ahí
nos reiremos hasta de Él
porque si nosotros reímos aquí
Él se ríe en todos lados
porque Él siempre sonríe
y nosotros
habremos llegado a Él



No hay comentarios:

Publicar un comentario