Hablamos del karma
con la ligereza
de quien no ha contemplado esos ojos
adictos al dolor
los mismos que te sonríen sin entender
cuando pronuncias libertad
Rudas alabanzas
a un supuesto descontrol
que sigue anclado al primer beso
A ver si después de media vida
descrostándote la herida
eres capaz de hablar
de que fue una casualidad
encontraros
retorcerte
y confundir
un 'nunca más'
con un 'vuelve a arrodillarte'
una y mil veces más
En medio del agujero negro
de nada sirve el dictamen ajeno
si ella sigue soñando
en cicatrizar
sin dejar secar
la sangre primero
Sigue esperando que sea diferente
sin darse cuenta de que ya lo es
es infinitamente peor
se perdió todo respeto
y amor propio
Mientras él se permite el lujo
de hablar de amor
aunque ya no se lo encuentra
ni cuando se la saca
(que es el único momento
en el que cree que existe)
El pánico a sentirse solo
a caerse por el vacío que tiene dentro
y no se atreve a mirar
le hace torturar la inocencia de ella
anclando su ilusión
a la soberbia de un “macho”
que tiembla ante la sinceridad
Ya no sé que me jode más,
si la vanidad en las palabras
o todas las veces
que habré sido él
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