de acompañar a alguien a mis resquicios
Hace tanto que no me veo caminar
con una mano ajena marcando el camino
Tanto que esperar ha perdido el sentido
que pretender es resignarse
y perderse es volver a la nostalgia de ignorarme
Sigo prestando más atención
a cualquier insinuación de profundidad perceptiva
sigo pretendiendo una dedicación
inexistente más que en mis delirios
todos impersonales y ajenos
Hogar: una taza de té y un incienso prendido por una vela
sin
posibilidad de compartir
Es más fácil resignarse que abrir unos brazos
repletos de escarcha
Es más fácil todo lo que se pronuncia en singular
y el sexo ya no sirve como sucedáneo de un amor
que cada vez es más genérico
que entiende menos de opuestos
que se aleja de la dualidad
y se precipita a la alienación
por entender
lo imprescindible del centro
y el desplome del norte
No hay comentarios:
Publicar un comentario