desde mi cama
este frío cadáver
del imperante recuerdo
de un lunático y fugaz encuentro
el cuadrilátero
en el que cada noche
piden turno todos mis miedos
para azotarme con cualquier reproche
este espacio
en el que clavaste tu iceberg
después de bañar en lava
todo lo que nos rodeaba
un círculo polar sin Sol
pero con sombras
sin Otto's y sin Ana's
y evidentemente
sin valientes
sin amantes
con una ventana
que no sirve ni para saltar
sé que eres la única
que podría atravesar sus barrotes
en cambio soy yo
quien se los clava cada noche
la diferencia es
mi querer saltar encogido
frente a tu volar sin nido
con alas negras que destiñen
cuando tú, Luna, te creces
parecían hasta irónicas
las manchas de sangre en las sábanas
prediciendo futuras heridas
pero este frío
hasta mi sangre ha congelado
y heridas quedaron en grietas
vacíos en los que otros caerán
sin ver
sin entender
sin merecer
y sin tus alas

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