Los versos los voy a dejar para ti. Las palabras que den coherencia a mis desdichos, las letras que invadan mis oídos. Por eso el tempo será cosa tuya, yo prometo dejarme llevar (cuando se trate de hablar). Tú traerás las rimas y las melodías. Incluso las notas discordantes que será donde realmente le sacaremos provecho a la noche. Que no nos falte de nada, que el talento es más erótico cuando se malgasta y tú de eso vas sobrada.
Y acuérdate de dibujar los esquemas para tener algo que romper cuando nos dé por los vicios.
El vino va a ser cosa mía, que sé que en eso llevo ventaja. Empezará por potenciar tu fantasía e incluso animarme a mi con los versos. Será como ponernos un gato en el pecho (o entre las piernas) e ir abriéndolo con esa lentitud que te enciende y que, sabemos, no tiene vuelta atrás; y conocernos así las entrañas. La copa vendrá acompañada de mi incoherencia para hacerte sudar así la tuya, y juntas que pasen a ser las que manden.
Y la lujuria ¡uy, la lujuria! Ésta ya se sabe el camino y viene sola. De todas formas no se me ha olvidado darle la dirección de tus pechos para que llegue cuando empiecen a estar cansados de marcar el camino, que antes ya nos ocupamos nosotros de las ganas.
Me gusta muchísimo, porque insinúa y dice pero sin perder la clase y la gracia. Pocos saben describir estas cosas así. ¡Felicidades!
ResponderEliminarPues es lo primero que escribí este verano cuando me dio por las letras :-) ¡Muchas gracias!
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